El tiempo es un camino que no tiene piedad
No lo entendí de joven no lo entendí de pequeño
Tal vez ahora a media asta de la vida
llegar a casa y aun con mi regocijo de verte
no tener las energías para derrocharme en ti
me han de decir que estoy menguando.
Me encuentro pidiendo perdón cual acólito
sin saber si soy malo, sin saber si so suficiente,
sólo trato de complacer, trato de hacer la paz.
No te culpo, yo me siento perdido
no tengo manual para la vida, no se como amar
aprendo cada día contigo. Con cada gesto, con cada mirada
Trato de observarte en la penumbra en las madrugadas
para recordarme cuanto te amo, cuanto tengo sed de ti.
Ahora andas lejos, estas a gusto y en casa pero lejos de mi,
tu ausencia me duele como pedrada, punzante pero de a poco.
Esa aura que te doblega y te ciega; duele, así en el piso y con tal impotencia
desarmado y sin voluntad, duele no acariciarte.
Y asi va a pasar un mes, tal vez mas días, tal vez te quedes a estudiar
yo me encierro detrás de una pantalla,
en el interminable scroll que me lee el futuro o me recuerda al pasado.
Tratando de ver mas allá
para entender lo que llevo dentro.
Y si, te extraño. Como quien lejos de una rosa pidió una Yerbera
pq quise ver a través de tus colores, que me endulzaras la vida
que te quedaras conmigo para siempre
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