domingo, 31 de agosto de 2014

La Licenciada

a todos se nos dá el fetiche de la vecina...

Pues esta es la historia de una abogada de mi barrio con la que tuve un corto affair.

Para el momento era conocida en común por otro vecino.
Un militar retirado antes de los 40 quien vive de su pensión y tiene encarrilamiento a viejo verde, que para referencia a esta historia vive a un par de casas de la abogada.

La licenciada es pequeña de estatura con atractivas curvas;
un buen gusto por los zapatos y bastante talento en la cama.

todo empezó con platicas en la noche, después de la oficina; uno que otro cigarro y discusiones de teorías. Teorías del clima, teorías del comportamiento humano, teorías políticas, platicas intelectuales.

Nunca pensé que resultara pero una noche nos quedamos solos platicando y comenzó todo.

Siempre he tenido la maníia del tacto con las personas, más aun con las mujeres y ya contaba con la confianza de ella.

Solía abrazarla mientras platicábamos y esa noche aproveché a jugar dentro de los bolsillos de su falda,
me percaté que vestía un hilo muy fino debajo de la falda a rayas, desviábamos el tema de vez en cuando
y nos besamos con cierta desconfianza al principio.

Solíamos platicar en una banca junto al parqueo del barrio. mi carro casi siempre estaba estacionado frente a la banca. Esa noche lo usamos de sofá mientras nos besábamos y metía mi mano entre sus piernas,
ella estaba increíblemente mojada y me pregunto "queres hacermelo?"

Menuda pregunta, quería acostarme con ella hacía semanas pero no tenía oportunidad; eran pasadas las 1 e la noche y en mi casa reinaba una calma de cementerio, todo estaba oscuro y todos estaban dormidos.

Nos escurrimos hasta mi cuarto, prendí la tele para disimular los gemidos y continuamos lo que habíamos empezado en el auto. Me encanta su boca, sabía justo donde morder, donde besar, donde usar la lengua, le encantaba jugar en mi cuello y ni hablar el blow job que me dio después, esa niña me iba a sacar los ojos.

Era una mezcla entre deseo y sutileza que no sentía en años, me cogió con muuucha energía, movía sus caderas como si no fuera a coger nunca mas, luego nos dimos vuelta, me coloqué sobre ella y puse sus tobillos detrás de mi nuca, la penetré despacio pero sin detenerme hasta que estuve dentro de ella por completo.

Vi como sus ojos se abrían a medida que la penetraba, me observaba con placer, placer que se convirtió en sorpresa, mientras la cogía con muuucha fuerza sis ojos se tonaban blancos y se retorcía como si aquello fuera una experiencia alucinógena.

Terminamos sudados, exhaustos, ella se debió haber venido unas 6 veces... al filo de las 2 de la mañana la acompañé a su casa.

Después de un largo beso de despedida me dijo "buenas noches guapo, nos vemos mas tarde..."