miércoles, 30 de diciembre de 2020

Her Darknessty the vampiress

Hacia un dia hermoso al sur de la ciudad.

Conducía el camino de tierra hacia una cabaña de los 50's muy bien cuidada
El jardín era vistoso e impecable flanqueado por una cerca de piedra volcánica

Toqué a la puerta y se abrió de par en par

Luego de que el resplandor de afuera me cegara mientras daba pasos cortos dentro del recibidor
sentí unas manos finas y suaves tomarme por la espalda
y una voz aterciopelada darme la bienvenida.

Bienvenido a casa "my love"

Susurraron a mi oído aquella boca vestida de labial negro 
mientras sus uñas perfectas se encarnaban en mi pecho y sus labios abrazaban mi yugular 
que latía en taquicardia ante la inesperada bienvenida.

Jamás me sentí tan vulnerable y halagado.

Pese a su piel marfil y su sonrisa diabólica ese abrazo se sentía como un baño tibio,
giré para encararla y me perdí en sus ojos profundos.

Aquellas esferas de un color pardo-caoba que me miraban con dulzura
acobijados en sus párpados que se entrecerraban 
para mostrar su sombra oscura que combinaba con el labial y las uñas, 
perfectamente delineados por unas largas pestañas que coqueteaban con mi atención.

Idiotizado por aquellos ojos, ese rostro etéreo y una larga melena arreglada en un moño a medio camino que descansaba entre sus abundantes, marfileños y jugosos senos. me dejé llevar hasta sus labios.

La vampiresa me consumió entonces, haciendo su lengua danzar con la mía
y jugando con mi arete cual felino con una madeja.

Me dejé llevar por mi impulso lascivo, deslizando mi mano por su espalda dentro de una blusa de satín que a penas contenía la abundancia de sus encantos colgand de dos delgados tirantes;
para sorprenderme al no encontrar ni broche ni sostén.

Ella sonrió a mi intento con maldad y lujuria mientras hacía gala de sus ojos en los mios

-"No creerás que te hice venir hasta acá para darte mas inconvenientes, o si?"

Acto seguido mordió mi labio inferior con malicia y me tomó de las manos
me llevó a una modesta sala con un sofá acogedor

Me ubicó cómodamente cerca de la chimenea
mientras se inclinaba hacia la mesa de centro por una botella se Sauvignon y dos copas 

Me derretía en aquel mueble mientras su palazzo delineaba elegantemente sus curvas

Brindamos mientras ella se extendía elegantemente a mi lado apoyándose en el respaldo,
bajó la copa mientras su lengua rosa se decidía a atrapar una gota de vino carmesí en la comisura izquierda de sus labios.

Me perdí en el gesto involuntario mientras ella jugaba con mis rizos.

-"Me da gusto que decidieras acompañarme esta tarde, mis padres han estado fuera por días y esta cabaña se me hace demasiado solitaria"

-"No me lo perdería por nada, de hecho lo esperaba hace mucho"

-"Por que no dijiste nada?"

-"No quería importunarte"

-"Tontito, siempre eres bienvenido"

-"y a que debo la formalidad?"

-"Quería recibirte como se debe, no tengo el lujo de tan buena compañía tan seguido"

-"Me siento halagado"

-"Esa es la idea, guapo"

Acariciaba mi pecho mientras me plantaba un beso en la comisura de los labios,
Alcanzó su copa y se acomodó en mi pecho.

-"Me mata tu perfume, amo que un hombre huela bien"

-"sólo lo uso en ocasiones especiales"

Acariciaba su cabello luego de soltarlo sobre sus hombros pálidos como la nieve

-"Me agrada que cuides los detalles, nadie hacía eso por mi hace tiempo"
-"En serio? nada de refinamiento?"
-"conoces a mi ex, el tipo era un patán sin modales. Me tenso de sólo recordarlo"
-"Tanto asi?"

Me atreví a masajear su hombro. Acto seguido dejó escapar un agudo gemido

-"Lo sienot, no quería propasarme"
-"En lo absoluto, creo que necesito algo de contacto humano"

Acto seguido dejó caer el tirante izquierdo de su blusa y proseguí confiado
mientras ella hundía su rostro en mi pecho y desabotonaba disimuladamente mi camisa.
Logré hacer uso de ambas manos por cortos minutos hasta que ella me guió dentro de su blusa 
mientras dejaba descubierto ese tesoro blanquecino con cimas rosadas.

Mis jeans iban a explotar hasta que ella se incorporó y se deshizo de su blusa, se tendió de espaldas en mi pecho y comenzó a mover sus caderas en mi regazo.

Liberó el broche de mi jeans con su mano derecha mientras me tomaba fuerte del pelo con la izquierda.
devoré su cuello hundiéndole mis colmillos ocasionalmente.

En un parpadeo me liberó de mi prisión mientras se deleitaba sobre mi regazo,
yo jugaba con sus pechos y masajeaba el interior de sus muslos,
ella jadeaba con sus ojos cerrados y podía atestiguar cada poro abrirse y cada vaso dilatarse 
mientras su piel angelical y pálida se ruborizaba con cada arremetida.

Me atreví a bajar el palazzo de a pocos, el cual ella terminó de despedir grácil con sus piernas.

Jamás había visto una delícia de pantorrillas como esas!

Sus caderas siguieron insistiendo mientras sentía un riachuelo tibio escurrir sobre mi entrepierna.
Tan hábil como delicada coincidí con su vagina y apartando aquel hilo tan sencillo como provocativo me hizo penetrarla tan lento como espera en trámite de gobierno.

Podía sentir como se escurría en cada pliegue mientras me abría paso dentro de ella, 
como me abrazaba en sus adentros y como sus ojos de un café profundo ahora eran blancos en éxtasis.

Se estremeció en un suspiro al poseerme por completo dentro de ella, sentí como me posaba suavemente en la pared cervical mientras ambos cuerpos latían casi al unísono 

Dejó caer su cabeza en mi hombro derecho mientras me movía dentro de ella,
sentía como me estrujaba mientras arremetía con mas fuerza dentro de ella.

Su éxtasis se convirtió en sorpresa, angustia y rabia mientras ella devoraba mi cuello, 
mi oreja y halaba de mi cabello en desesperación.

Su respiración se aceleraba al punto que sentí venir su climax, en el momento justo la tomé del cuello mientras ahogó sus gritos y su aliento cesó unos segundos para vociferar todo su placer temblándo sobre mi.

La acomode y la deje descansar sobre mi clavícula mientras ella me expulsaba en una catarata.
acto seguido y muy discretamente me acomodé entre sus nalgas con la mano izquierda.

Ella no sospechaba nada hasta sentir mi presión detrás de si.

Abrió los ojos como platos mientras suplicó en un "No" resquebrajado.
Dejé que su peso hiciera el trabajo y la acercara a mi mientras la penetraba delicadamente,
ella gemía y suspiraba y sus ojos eran una mezcla de dolor y ganas 
mientras su negación se convertía en súplica por mas.

Susurraba "despacio papi,e stas muy grande" mientras me recibía lentamente.
Quien fuera un a tímida presa en la puerta hacia unos minutos se convirtió en bestia,
la acomodé sobre su costado la tomé del seno izquierdo y el cabello; le susurré al odio 
"quiero hacerte mi perra".

La penetré rápido y sin piedad mientras ella lloraba, gemía, lubricaba y squirteaba ocasionalmente.
Despues de un par de minutos; mas tiempo del que pudiera recordar, exploté dentro de ella a mis anchas. Ella me sacó delicadamente mientras goteaba y mis fluidos escurrian de ella.

Tomó una toalla húmeda estratégicamente escondida en su bolso, me limpió y procedió a devorarme 
mientras me frotaba contra el respaldo. 

Sus ojos mantenían la misma mirada penetrante de mi bienvenida 
mientras se saciaba de mi su lengua danzaba erizando cada uno de mis vellos
lamía mis testículos con prescición felina y se clavaba en mis ojos cada vez que me adentraba en su garganta hasta hacerme escurrir en sus amígdalas.

Trans una breve arcada se alejó mientras incidentalmente logré bañarla en mi jugo;
Lejos de disgustarse des relamía la gelatina blanca y densa cual leche condensada con una sonrrisa vampiresca en el rostro.

Viendome satisfecha del despojo humano en el que me había convertido, 
suspiré en un beso eterno mientras una alarma sonaba a lo lejos.

Abrí los ojos al respandor de un navegador en blanco en mi pantalla.

Me quedé dormido trabajando otra noche consecutiva,
me estiré en mi silla y arrastré mis pies descalzos a la cocína y me serví un cafe amargo mientras miraba por mi ventana a las montañas del sur suspirando por mi vampiresa.