lunes, 8 de julio de 2019

A la deriva ... parte 2

Es un sentimiento vago, extraño, añejo e incómodo.
Como la nausea en una resaca, va y vuelve.
Lluvia torrencial, un corazón despedazado
y mi cabeza completamente fuera de control.

Suena a rabieta de puberto, a lloriqueo de mocoso
pero es lo que pasa una y otra vez;

Por alguna maldita razón
a los hombres nos es un inmensurable reto encontrar la paz mental
que dá el ordenar las ideas, o al menos en mi caso
no dejar que los sentimientos se involucren en una discusión.

Pero eso es asunto del pasado
tarde demasiado o tal vez traté demasiado
y ese puede ser el problema,
después de un año de relación con el mundo en contra
y otro año peleando entre nosotros escondidos del mundo
todo se quebró

Los sueños de una vida completa, sin lamentos, sin cicatrices
lejos de esta tierra olvidada por Dios, con descendencia y paz
y tal vez un perro.

Ahora estoy encerrado en mi cuarto,
trabajando y pretendiendo que no pasa nada allá afuera
que la tormenta va a pasar y que la noche fresca me va a arrullar

Con ese sentimiento de zozobra y ansiedad, esperando que amanezca
que un nuevo día traiga una oportunidad de redención ...